Inti es una interpretación contemporánea de la deidad solar andina, concebida desde el lenguaje del arte textil y la memoria material del territorio. La obra recupera elementos vinculados a las cosmovisiones ancestrales de los pueblos andinos, donde el sol no solo representa la fuente de la vida, sino también el origen del tiempo, la fertilidad, la organización comunitaria y la continuidad entre generaciones.
Las chalas de maíz dispuestas radialmente evocan los rayos solares y, al mismo tiempo, establecen una relación directa con la tierra, la cosecha y los ciclos productivos que han sostenido históricamente a las comunidades andinas. El maíz aparece aquí como símbolo de abundancia, sustento y reciprocidad con la naturaleza, transformándose en una extensión material de la energía solar que da origen a la vida.